-¡Mira detrás de ti! ¡Un mono de tres cabezas!- Le grité al hombre que me cerraba el paso.
-¡ME LAS PAGARÁS SUCIA RATA!- Escuché como me gritaba aquel pirata mientras yo huía despavorido. No sé porque me decía eso, no hice nada… Bueno, si a robar dos jarras de grog y un plato de estofado tú lo llamas nada, pues sí… En fin, mi nombre es Guybrush Threepwood y soy un pirata, tengo 24 años. Bueno, dejemos lo en 22 (y recién cumplidos)
Digamos que mi vida no ha sido un cuento de hadas, mis padres me abandonaron junto a mi hermano en un parque de atracciones y desde entonces no supe nada más de ellos. Mi hermano, al poco tiempo también me dejó de lado “¡Quiero ser pirata!” Me decía. Tan convencido estaba de su sueño que lo dejó todo, incluyéndome a mi. Tampoco volví a saber de él. Bueno, sí volví a saber de él, el día de su muerte…
Hace ya algún tiempo decidí ser pirata como mi hermano y vine a Mêlée Island para hablar con los Tres Piratas, unos piratas (que se dice que son los mejores de todo el océano) que se dedican a ponerles pruebas a los novatos. Unas pruebas que según ellos no son fáciles de conseguir, pero que yo, como buen pirata logré. En una de las pruebas conocí a Elaine, la gobernadora de la isla Mêlée y bueno... Adivinad qué. Sorpresa.
-¡Guybrush! ¡Cariño!
-¡Elaine!- Le dije mientras cerraba la puerta de nuestro hogar, ella se acercó a mi y me dio un dulce beso en los labios. Elaine actualmente es mi esposa, sí, mi esposa y vosotros pensaréis ¿Un pirata casado? ¡Hey! ¡Los piratas tenemos sentimientos! ¿Sabes? ¡Esta era la sorpresa!
-¿Qué tal el día?
-Cansado, ya sabes…
-¿Cansado? Pero si nunca haces nada- Recalcó ella entre risas
-Estoy apunto de hacerlo Elaine… Apunto…
-¿Apunto? Guybrush, siempre dices lo mismo y al final nunca ocurre nada. Llevas un año sin hacer nada, no buscas trabajo si quiera. Y da gracias de que no nos falta el dinero, pero…
-Elaine. Basta- Le interrumpí bastante molesto- Soy un pirata.
-Sí Guybrush, un pirata en paro. Te repito que tendrías que dar las gracias de que no nos falte dinero, porque si fuese por ti…
-¿Si fuese por mí qué? ¿Eh Elaine? Mira, déjalo- Concluí levantándome de la silla donde estaba sentado y me dirigí a la planta superior, a nuestro dormitorio. Decidido. Me largaba de allí.
-¡Guybrush! ¿Adónde vas?- Preguntó preocupada Elaine
-¿No querías que hiciese algo? Pues a eso voy, a buscar un barco que fletar, una tripulación, una nueva aventura.
-Guybr…
-No. Lo siento Elaine, pero… Pero creo que has cambiado, no eres la misma- Le cogí la cara con mis manos y le di un pequeño beso en los labios- Nos merecemos un tiempo ¿no crees?- Ella asintió y soltó un suspiro. La estreché entre mis brazos y noté como mi pecho empezaba a humedecerse por sus lágrimas- No llores Elaine, volveré pronto y todo irá perfecto, yo cambiaré y tú…
-Yo también Guybrush. Yo también…- Me dedicó una triste sonrisa y un “te quiero”. Salí de aquella casa sin mirar atrás.
Me dirigí al bar Scumm, un bar lleno de piratas borrachos y malolientes y abrí la puerta dando un pequeño portazo contra la pared.
-¡Mirad quien es! ¡Pero si es el hombre que no puede tomar alcohol por ser menor!
-Muy gracioso Otis, pero tengo 22 años- Le recordé mientras me sentaba a su lado
-¿Qué te trae por aquí muchacho? ¿Has vuelto a tener bronca con Elaine?
-Sí…- Asentí yo tristemente
-Mujeres, siempre mujeres… ¡Pero no estés triste!- Dijo mientras me pasaba una jarra con grog (El grog es un compuesto que lleva uno o más de los siguientes ingredientes: queroseno, glicol propílico, acetona, ron, endulzantes artificiales, ácido sulfúrico, tinte rojo nº 2, scumm, ácido para baterías, grasa para ejes y/o pepperoni)- La vida se ve mejor borracho.
-No Otis, no- Le respondí mientras alejaba un poco la jarra de mi vista- Lo que necesito es viajar, descubrir nuevos lugares y… ¡Au!- Chillé mientras me llevaba la mano a mi coleta rubia
-¡Tsé! ¡Quejica!- Comentó riéndose Carla, la Sword Master. Conocida por todo pirata por su habilidad con la lengua y la espada. Sus batallas de insultos eran inigualables y por eso alcanzó tan alto rango en tan poco tiempo- ¿Estás bien?
-No Carla… No estoy bien ¡Necesito aventuras!
-Pues vete- Respondió ella con simpleza a la vez que le daba un trago a mi jarra de Grog
-No es tan fácil, necesito un barco, una tripulación…
-¡Cuenta conmigo!- Exclamó mientras me extendía su mano para estrechársela
-Em. No gracias. Prefiero ir solo.- Apunté recordando aquel primer viaje a Monkey Island en la que ella, Otis y un pirata más se amotinaron sin hacer nada.
-¿Aún guardas rencor por eso?- Preguntó Otis
-¡Pues obvio!- Exclamé mientras le pasaba una pastilla de menta a Otis para su halitosis- ¡Me dejasteis tirados!
-Eres un quejica- Dijo Carla. Me levanté de mi sitio y me dirigí al muelle seguido de Otis y Carla, los cuales no paraban de pedirme perdón a gritos, incluso el vigía de Mêlée Island miraba extrañado, y eso que era medio ciego.
-¡Vale! ¡Esta bien! ¡Vosotros ganáis!- Grité cansado -Venid conmigo, pero buscad un barco
-¡A sus órdenes mi capitán!- Vociferaron los dos a la vez mientras salían corriendo. Por fin una nueva aventura lejos de la rutina. Miré un antiguo mapa que tenía guardado en mi bolsillo. Un mapa de una antigua isla, bastante alejada de Mêlée Island, llamada Isla Vibez donde se piensa que están los restos de una antigua civilización. Un tesoro y una nueva historia que contar. "Esto pinta bien..." Pensé mientras me apretaba mi coleta rubia.
Isla Vibez, allá vamos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario